Small Pencil Neuroresumen: El funcionamiento cerebral de los compradores compulsivos

sábado, 1 de abril de 2017

El funcionamiento cerebral de los compradores compulsivos

Diciembre es un mes caracterizado por un auge de las compras navideñas, por diferentes motivos desde regalos para la familia, hasta compras para remodelaciones de la casa aprovechando las "ofertas" de mes, que por cierto, son impulsadas por una fortísima propaganda comercial con eficaces mensajes subliminales que impulsan al CONSUMISMO NAVIDEÑO, no obstante, es también el mes donde se dan "rienda suelta" los llamados "Compradores compulsivos" sobre cuya personalidad se abordará en esta publicación.



... Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia:


De seguido una historia que muy seguramente ya conoces por algún familiar o amigo que encaja perfectamente en el perfil que se narra en la historia siguiente: La primera vez que la señora L. acudió a la consulta estaba abatida. Las peleas con su marido eran continuas. El motivo, por regla general, las cartas de aviso de facturas impagadas que llenaban el buzón de casa. La señora L., al parecer, derrochaba demasiado dinero en ropa y complementos para el hogar. Día sí, día también se encaprichaba con artículos que «necesitaba» poseer. Pero la ilusión en los objetos recién adquiridos descendía presto. No obstante, no podía resistirse al impulso de comprar y seguir comprando. Incluso a veces ocultaba las compras para que no las vieran ni su marido ni sus hijos. El sótano ya estaba repleto de cajas desbordadas con floreros, cojines y candeleros. Por miedo, la señora L. no comprobaba el saldo de su cuenta bancaria; tampoco se atrevía ya a abrir el correo. Su comportamiento la avergonzaba tanto que no podía hablar del tema con nadie.... ¿conoces a alguien así?, pues, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Sin embargo, muchas personas presentan el mismo problema que la señora L.: para ellas, la necesidad de comprar se convierte en una adicción. Al principio, las compras resultan un modo de ahuyentar el mal humor o de recompensar el trabajo realizado; después, con el tiempo y la persistencia, se convierten en un problema serio que requiere tratamiento. Entre los psicólogos se conoce como «compra compulsiva».


En síntesis: se trata de un comportamiento caracterizado por la "necesidad" de adquirir objetos inútiles de forma persistente y durante un período prolongado puede significar un trastorno de adicción a la compra: el acto de comprar activa la sensación de placer que, sin embargo, no tarda en desvanecerse.
Los afectados son conscientes de la inutilidad de sus actos, mas no pueden controlarlos. Las consecuencias son sentimientos de miedo, vergüenza y depre­siones... además de una deuda creciente.
Los afectados casi nunca utilizan los objetos comprados. Muchas veces ni los desempaquetan. Con frecuencia silencian haberlos adquirido o los esconden. Incluso en muchos casos se olvidan por completo de su existencia. El tipo de producto depende de las preferencias de cada cual: desde zapatos y bolsos, pasando por artículos electrónicos o utensilios de cocina, hasta alimentos. No siempre las compras son de consumo propio; en ocasiones estas personas también gustan obsequiar a los demás. Algunos afectados se complacen con los cumplidos y la atención personal y exclusiva que reciben a cambio, incluso con el trato casi amistoso de los vendedores. Otros simplemente van de compras, por presumir con amigos o familiares, o para acompañarlos a visitar tiendas, pero una vez allí, "no se pueden resistir" y se dejan llevar por su adicción compulsiva.
Y, en el caso de las mujeres, esta adicción es muy marcada en un producto en particular: "los zapatos" de manera que comprar zapatos (que tal vez nunca usen, o los usen pocas veces) se convierte en una prioridad en su presupuesto, y las excusas sobran, desde la necesidad de combinar modelos con su uniforme de trabajo, aprovechar ofertas de temporada, estar a la moda, adquirir el modelo de zapato que vió a otra mujer, ... etcétera.... y como nota jocosa, las hay quienes defienden este comportamiento con la afirmación de que se trata de un RASGO MUY TÍPICAMENTE FEMENINO, y que sobre ese fundamento aspiran (y exigen) que se les respete..... ¿quieres halagar a tu novia o hermana?, entonces, ya lo sabes, ¡regálale zapatos!, pero eso sí, olvídate de si se los vas a ver usar, o si los usan muy pocas veces: "es según ellas parte de sus rasgos femeninos" no repetir en algo tan socialmente vistoso en las mujeres como es el exhibir elegantes calzados.


Por otra parte, otros prefieren el supuesto anonimato que les proporciona la compra por catálogo e Internet. Nunca falta algún compañero de trabajo que se te acerca con un catálogo para que lo "ayudes" comprándole algo (lo cual en un 99% de los casos representa una potencial compra), o que te sugiera una página de internet con productos novedosos o que son lo que ellos llaman "el último grito de la moda"jajaja.
Las siguientes preguntas dan un buen inicio en la exploración de la personalidad de los compradores compulsivos: ¿Está demasiado preocupado por sus compras y gastos? ¿Alguna vez siente que su comportamiento de compra es excesivo, inapropiado o fuera de control? ¿Sus deseos de comprar, sus impulsos, fantasías o comportamientos con respecto a esto le han provocado enojo o sentimientos de culpa, o dieron lugar a problemas financieros, legales o a la pérdida de una relación?
Es otra de las adicciones comportamentales más frecuentes. La caracteriza el deseo irresistible por comprar algo sin que exista una necesidad real de tal objeto. Suele estar asociada con trastornos depresivos y baja autoestima.
Se presenta en el 2 a 8% de la población, y en un 80% en mujeres. Muchos autores consideran que esta diferencia no es real y que obedece al mayor reconocimiento de las mujeres acerca de su problema.
Suele iniciarse después de los 20 años de edad, en general luego de la emancipación económica. Además, suele seguir un patrón familiar y no es infrecuente observar a varios integrantes de la familia con este problema o con algún trastorno de ansiedad.
Los afectados a menudo están preocupadas por las compras y gastos y suelen dedicar mucho tiempo a estos comportamientos. Describen un creciente nivel de urgencia o ansiedad que desemboca en un sentimiento de plenitud cuando se hace una compra.
Concretar una compra les genera una satisfacción inmediata. Puede ocurrir que, por vergüenza, los objetos comprados sean destruidos o escondidos. Este sentimiento de culpa sólo se alivia con una nueva compra.
El comprador compulsivo se ve, así, atrapado en una especie de círculo vicioso. Las emociones negativas como la ira y la tensión conducen a comprar. La compra conduce a sensaciones de angustia y ánimo deprimido a corto plazo, sensaciones que sólo se superan a través de una nueva compra.
Se pueden identificar cuatro fases distintas de la compra compulsiva:
Anticipación: pensamientos, impulsos o preocupaciones sobre un artículo específico, o sobre el acto de la compra.
Preparación: decisiones sobre cuándo y dónde ir, como vestirse, e incluso que las tarjetas de crédito va utilizar. Averiguaciones acerca de los artículos en venta, modas nuevas, o nuevas tiendas.
Compra propiamente dicha: experiencia de compra real, que muchos individuos describen como muy excitante, e incluso puede conducir a sensaciones de índole sexual.
Gasto: el acto se completó con la paga, a menudo seguida de una sensación de decepción o desilusión con uno mismo. Generalmente el comprador compulsivo compra solo, sin la compañía de otra persona, debido a que se suelen sentir avergonzados. En su mayoría, los afectados reconocen que tienen un problema.

Test de auto-evaluación para compras compulsivas:
Cuando tengo dinero, no puedo evitar gastar todo o parte del mismo.
A menudo soy impulsivo en mi comportamiento de compra.
Para mí, ir de compras es una forma de aliviar el estrés diario. Me resulta relajante.
A veces siento que algo dentro mío me empujó a ir de compras.
Hay veces tengo un fuerte impulso por comprar.
A veces he sentido un poco de culpa después de comprar algo que no necesitaba.
Escondo algunas cosas que compro, por temor a ser tildado como irracional en mi comportamiento de compra.
A menudo tengo un impulso inexplicable, un deseo repentino de ir y comprar algo.
Tan pronto como entro en un shopping, tengo un irresistible deseo de entrar en una tienda y comprar algo.
Tiendo a responder a ofertas que llegan por correo.
A menudo he comprado un producto que no necesitaba, sabiendo que me quedaba muy poco dinero.
Soy un derrochador.
A veces he pensado "Si tuviera que comprarlo otra vez, lo haría…" y me he sentido arrepentido por ello.
Si contestó afirmativamente a varias de estas preguntas, es probable que usted esté padeciendo este problema.

Tratamiento



Personas con compulsión hacia las compras pueden ser víctimas de depresión, ansiedad o enojos cuando su presupuesto no es suficiente para complacer su adicción, que además del problema familiar que acarrea, también puede derivar en enfermedad por lo que es necesario recurrir al tratamiento adecuado.
Además, personas con este problema ocasionan problemas conyugales porque procuran apoderarse de la tarjeta de crédito del cónyuge, o peor, si su adicción está muy avanzada, pueden incluso caer en robos de ciertas cantidades de dinero entre su círculo familiar para satisfacer su adicción.
Los tratamientos mas eficaces se centran en la Terapia Cognitivo-Conductual, sola o acompañada por medicación (antidepresivos).
La psicoterapia puede ser individual o grupal. Esta última modalidad se muestra muy eficaz en la mayoría de los estudios.

Así funciona tu cerebro cuando vas de compras


Derrochadores y ahorradores: Cerebros diferentes
La forma de ser va ligada a un tipo de cerebro determinado, y como dice un conocido anuncio de uno de tantos bancos, ser “ahorrador” es ser diferente. Según un estudio publicado en 2007 en la revista Neuron, donde se analizaron a diferentes sujetos dándoles 40 dólares para que pudieran gastar en diferentes objetos que les eran mostrados junto a sus respectivos precios, los cerebros de los compradores compulsivos actuaban de forma diferente.
Con las imágenes de los objetos deseables, se iluminaba el núcleo accumbens (uno de los núcleos del placer), y con el precio se estimulaba la ínsula (un centro que participa en el miedo y la anticipación). Pero, para los compradores compulsivos, este núcleo de la anticipación parecía no afectarse, pues volvían a casa sin dinero.
El estado de ánimo afecta a las compras
Seguramente esto os sonará, pues no será ni la primera ni la última vez que veamos a alguien que, en un momento de bajón o tristeza, sale de compras para animarse. Esto fue demostrado por un estudio llevado a cabo por investigadores de Stanford, Harvard, Carnegie Mellon y la Universidad de Pittsburgh, en un artículo publicado en la revista Psychological Science.
En dicho artículo se demostró que los individuos que se sienten tristes están dispuestos a pagar hasta tres veces más por un objeto respecto a alguien que tiene un estado de ánimo neutro. Es decir, que la tristeza puede provocar compras compulsivas.
La oniomaría o adicción a las compras
Hoy en día tenemos términos para definirlo todo, y la adicción a las compras también puede denominarse oniomanía. Pero no sólo tenemos el término, sino también ciertas relaciones con otro tipo de adicciones.
Según el Instituto Nacional de Salud de EEUU, la oniomania suele relacionarse con adicciones como la ludopatía (adicción a los juegos de azar), los trastornos del estado de ánimo, la ansiedad o el abuso de drogas
Las mujeres tienen a buscar las ofertas en la web, pero los hombres participan más en compras online
Según un estudio realizado por Perfomics, las mujeres tienen mucho más que los hombres a buscar cupones, ofertas o promociones especiales. Pero, por otra parte, el sexo masculino participa mucho más en las compras online: leyendo críticas de productos, comparando dichos productos, buscando información o disponibilidad y localizando tiendas físicas para poder comprar.
Los ordenadores han modificado nuestro comportamiento a la hora de comprar
Antes el comportamiento normal era salir directamente a la tienda y comprar en el momento. Pero, actualmente, según Ipsos y Google, el 80% de los compradores investiga las compras que va a realizar vía online (comparando productos, mirando precios, disponibilidad, etc).
Además, con la crisis actual, están floreciendo muchas páginas web de comparador de precios de diferentes productos. Los comportamientos de flexibilidad y eficacia a la hora de comprar están provocando que seamos más inteligentes a la hora de adquirir cualquier producto.
Existen hasta cuatro tipos de comportamientos diferentes a la hora de comprar
Según un estudio realizado por la empresa Nielsen, podemos hablar de hasta cuatro maneras de pensar para salir de compras:
El piloto automático o grab-and-go: Resumidamente, es el modo de consumir siempre lo mismo de forma rutinaria, comprando siempre las mismas marcas y con la misma lista de la compra, sin intentar variar.
Búsqueda de variedad: Este es el modo contrario al anterior, donde el comprador se aburre de “siempre lo mismo” y busca un poco de variedad.
Modo zumbido o “buzz”: Es el modo en el que se encuentran los compradores susceptibles a los productos atractivos o novedosos.
Modo “ganga”: Se describe como una especie de carrera de fondo, donde el comprador es paciente y espera las gangas. Es decir, compra de forma mucho más inteligente que los demás.

Los Rasgos Psicológicos De Un Comprador Compulsivo:


Socialmente, hablamos de los despilfarradores como compradores compulsivos. Pero, ¿qué caracteriza a los compradores compulsivos? ¿Te has preguntado alguna vez si quizás gastas demasiado? ¿Sientes que el dinero te quema en las manos cuando lo tienes? A continuación te explicamos los rasgos de una persona despilfarradora.


Comprar aquello que jamás usarás
El comprador compulsivo compra cualquier cosa que ve, incluso sabiendo que no la necesita y que no la usará. Esto no quiere decir que salir de compras y adquirir algún artículo que no sea del todo imprescindible implique ser un comprador compulsivo. De hecho, es así como funciona la sociedad del consumo en la que vivimos. El problema aparece cuando se compran productos solo por el hecho de calmar nuestra ansiedad. Entonces, estamos ante un problema que podría ser serio.
El gasto empieza a arruinar tu vida
El gasto compulsivo del dinero puede estar detrás de muchos conflictos de distintos ámbitos de la vida del despilfarrador: el familiar, el social, el laboral o el sentimental. El comprador compulsivo suele mostrar falta de empatía hacia su entorno cuando despilfarra el dinero (gasta el dinero que, por ejemplo, debía ser destinado a un tratamiento para mejorar la salud de alguno de sus familiares), aunque después suele recapacitar y darse cuenta de su error, ya demasiado tarde, lo que le hace caer en la ira. Probablemente se prometerá que no volverá a actuar del mismo modo, pero acabará haciéndolo.
Las “gangas”, una obsesión
Para un despilfarrador, la rebaja de un producto en oferta (aunque sea mínima) es un reclamo que no puede ignorar. Así, no se podrá quitar de la cabeza aquel artículo que vio en oferta hasta que no lo adquiera. Es por ello que las campañas de rebajas, organizadas por los centros comerciales, se convierten en auténticos campos de batalla para los compradores compulsivos: sienten que están compitiendo por conseguir comprar el mayor número de productos con descuento.
Baja autoestima
Los adictos a las compras suelen mostrar una personalidad impulsiva, una baja autoestima y ansiedad o depresión. De hecho, tratan de compensar la poca autoestima a través de la compra de productos, pues esto satisface momentáneamente esa sensación de vacío que les acompaña. Sin embargo, la compra compulsiva crea en realidad un círculo vicioso; cuanto más compran, más vacíos se sienten.
Como ya hemos comentado, no hay que confundir la compra compulsiva como trastorno psicológico con el consumo a veces injustificado que hacemos muchos de nosotros. Resulta obvio que vivimos en una sociedad consumista, y que desde los medios de comunicación se nos anima continuamente a gastar nuestro dinero (no haremos ahora una crítica sobre la sociedad del consumo, ese es otro debate). Por ello, ir de compras de vez en cuando no debe hacerte sentir culpable. Sin embargo, ante el primer indicio de acercarte al perfil de un comprador compulsivo, estaría bien que reflexionaras un momento: ¿de verdad necesitas eso que vas a comprar?

Fuentes:

http://cerebroyneurociencia.blogspot.com/2015/11/compradores-compulsivos-oniomania.html

http://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/numero/46/compra-compulsiva-8513

http://omicrono.elespanol.com/2012/12/asi-funciona-tu-cerebro-cuando-vas-de-compras/

http://www.codigonuevo.com/los-rasgos-psicologicos-de-un-comprador-compulsivo/








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