Small Pencil Neuroresumen: La navidad también es objeto de estudio en la neurociencia

lunes, 8 de diciembre de 2025

La navidad también es objeto de estudio en la neurociencia

Letra Admito que mi época del año favorita (y creo que para una gran mayoría) es la navidad, Es por ello que desde inicios de noviembre se empieza a sentir el espíritu navideño por donde quiera que se vaya. Anuncios, centros comerciales y las casas empiezan a adquirir una ambientación nostálgica. En este contexto las personas tienden a reaccionar de diversas formas. A muchas las devuelven a esas fechas en las que abrieron su primer regalo o compartieron por primera vez con toda la familia una cena alrededor de la mesa, mientras que a otras les saturan los sentidos y terminan agobiadas a lo largo de toda la temporada de fiestas. Es entonces cuando surge la duda ¿Qué ocasiona estas reacciones? o, en otras palabras, ¿Cómo afecta la navidad tu percepción del mundo?

La Navidad no solo trae alegría, regalos y comida deliciosa, sino que también desencadena un fenómeno intrigante en nuestros cerebros. En este artículo se aborda la influencia que tiene esta festividad en tu bienestar mental y salud en general.

La ciencia detrás del espíritu navideño

navidad

Como bien es sabido, existen dos bandos. Los amantes de la navidad y los que la odian, también conocidos estos últimos como los grinch de la familia. Aunque este efecto (ambivalente) de la navidad, tradicionalmente ha sido atribuido a factores culturales, familiares o espirituales, un equipo de científicos de la Universidad de Copenhague se propuso investigar el misterio que genera estos sentimientos, y si hay algo más profundo detrás de este fenómeno. Entonces, llevaron a cabo un estudio pionero en donde lograron localizar el espíritu navideño en el cerebro humano utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica que permite visualizar qué áreas del cerebro se activan en tiempo real. y develó el misterio.

El espíritu navideño va más allá de la emoción festiva: está arraigado en una base científica.

El experimento se basó en un estudio cruzado que involucró a 20 voluntarios, divididos en dos grupos principales:

  • Uno estaba compuesto por personas que celebraban la Navidad regularmente (grupo 1), con tradiciones como decorar el árbol, cantar villancicos o compartir cenas familiares.
  • El otro grupo (grupo 2), en cambio, estaba formado por personas que no celebraban la Navidad de manera significativa, ya fuera por motivos culturales, religiosos o personales.
 
 

Debo aclarar que la identificación de grupo 1 y grupo 2, no es del estudio original. Es parte de mi metodología personal, para orientar las conclusiones que se derivaron.

Hecha la anterior nececesaria aclaratoria, continuemos. Los participantes fueron sometidos a imágenes visuales con temas navideños y, como se menncionó antes, se midió la activación cerebral utilizando fMRI ... Y los resultados fueron impresionantes.

Navidad en la mente Hougaard A, Lindberg U, Arngrim N, Larsson H B W, Olesen J, Amin F M et al. Evidence of a Christmas spirit network in the brain: functional MRI study BMJ 2015; 351
Mapas de activación que muestran áreas de aumentos significativos en la actividad cerebral mientras los participantes veían imágenes con temas navideños en lugar de imágenes cotidianas. Fuente: Imagen tomada de Evidence of a Christmas spirit network in the brain: functional MRI study. BMJ 2015

Los participantes fueron sometidos a una serie de imágenes mientras estaban conectados a la máquina de resonancia magnética. Las imágenes incluían escenas navideñas típicas, como árboles decorados, regalos y paisajes nevados, pero también imágenes neutras y no relacionadas con la Navidad para comparar las reacciones cerebrales. La clave estaba en observar si las imágenes navideñas generaban patrones de actividad específicos en el cerebro de los participantes y si estas diferencias estaban relacionadas con su afinidad por las festividades ... Y los resultados fueron impresionantes.

Resultados derivados del análisis del grupo Nro.1

En el caso de las personas que habían tenido tradiciones navideñas en sus hogares, se detectó que el cerebro reaccionaba hacia todas los elementos vinculados a esta celebración de manera positiva. Presentando una mayor activación en áreas cerebrales específicas, como el córtex sensoriomotor, la corteza motora primaria y premotora, y el lóbulo parietal (inferior y superior). Conviene destacar para los no conocedores de la materia que estas áreas cerebrales están vinculadas con la espiritualidad, los sentidos somáticos y el reconocimiento de emociones faciales, entre otras funciones. Pero ¿Qué significa esto?

Pues la corteza motora permite que se active el movimiento de diversos músculos del cuerpo de manera voluntaria, mientras que el lóbulo parietal está implicado en el procesamiento de la información sensorial, la producción del lenguaje verbal, el desarrollo de la memoria y el razonamiento matemático. En este sentido, el lóbulo parietal permite integrar la información sensorial relacionada a la festividad navideña y asociarla a un aspecto concreto de nuestra memoria, que puede ser feliz o inexistente. En este sentido, la corteza motora reacciona mediante movimientos musculares que responden al desencadenamiento de estas asociaciones.

Los cerebros de quienes “tienen el espíritu navideño” revelaron un aumento sustancial en los niveles de dopamina y serotonina. Estos neurotransmisores, vinculados a la sensación de felicidad, se elevan al ver imágenes navideñas, sugiriendo que la Navidad despierta una mayor alegría en la mayoría de nosotros.

Resultados derivados del análisis del grupo Nro.2

navidad

En el caso de las personas que nunca habían tenido tradiciones navideñas, estos tienen asociaciones neutrales. En otras palabras, la reacción a estos elementos era como la que podrían tener ante cualquier otro elemento de la vida cotidiana. Por lo que la reacción indiferente y hasta hostil que pueden tener ante diversos elementos de esa índole durante las festividades se puede asociar a la saturación mediática que estos poseen durante la temporada de fiestas y al hecho de que, para ellos, carece de un vínculo emocional especial que les permita tolerarlos. Y tú

Conclusión del estudio

El estudio verificó y concluyó que existe una «red del espíritu navideño» con una innegable manifestación física en el cerebro, en una una red de áreas que se encienden en respuesta a estímulos asociados con esta época del año, generando una activación significativamente mayor en personas que celebran la Navidad con asociaciones positivas en comparación con aquellos que no tienen tradiciones navideñas ni asociaciones emocionales con esta festividad.

Consultar estudio

EL CEREBRO MÁS NAVIDEÑO

El estudio identificó que el espíritu navideño parece estar relacionado con la activación de varias regiones del cerebro. Por ejemplo, en primer lugar, la corteza prefrontal media. Esta es una región fundamental en el procesamiento de emociones positivas, recuerdos y conexiones sociales, es decir, es un área que se activa cuando recordamos experiencias significativas o anticipamos momentos felices. En el contexto de la Navidad, esta activación podría estar relacionada con la evocación de recuerdos felices de la infancia, la anticipación de reuniones familiares o la emoción de dar y recibir regalos.

Por otro lado, el lóbulo parietal, que también mostró una mayor actividad, juega un papel importante en la percepción visual y espacial. Esto sugiere que las luces, colores y decoraciones navideñas, que tienen un impacto en nuestra percepción visual, podrían ser interpretados en esta región del cerebro, reforzando el sentido de la magia navideña.

Finalmente, el córtex somatosensorial primario, que estaría relacionado con las sensaciones físicas, como el tacto, el calor o incluso la textura de los objetos, se activó también durante el experimento. Este detalle es particularmente interesante, ya que indica que el espíritu navideño no solo está asociado con imágenes o emociones, sino también con sensaciones físicas concretas, como el placer de envolver un regalo o la calidez de un abrazo durante las celebraciones.

cerebro
Hougaard A, Lindberg U, Arngrim N, Larsson H B W, Olesen J, Amin F M et al. Evidence of a Christmas spirit network in the brain: functional MRI study BMJ 2015; 351

la imagen muestra las áreas cerebrales en las que el «grupo navideño» experimentó un aumento significativamente mayor de la actividad cerebral que el «grupo no navideño» mientras las imágenes visualizadas tenían un tema navideño.

DESDE LA EMOCIÓN HASTA LOS SENTIDOS

Este estudio no solo confirma que la Navidad tiene un efecto real en nuestro cerebro, sino que sugiere que el espíritu navideño no es simplemente un sentimiento pasajero, sino una experiencia completa que involucra emociones, recuerdos y estímulos sensoriales. Es como si el cerebro se preparara para vivir la Navidad de una manera holística, integrando todo lo que hace única a esta festividad.

De hecho, los investigadores subrayan que, aunque este hallazgo se centra en la Navidad, es probable que otras festividades importantes para diferentes culturas también activen redes cerebrales similares. El Año Nuevo chino, el Diwali o incluso eventos personales significativos podrían tener un impacto similar en los cerebros de quienes los celebran.

Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, como si estos efectos son los mismos en personas con diferentes contextos culturales o si pueden intensificarse con el tiempo, este hallazgo nos da una razón más para abrazar las tradiciones que nos hacen felices. Parece que, al final, la Navidad no solo está en las decoraciones o los regalos, sino en lo que pasa dentro de nosotros, literalmente.

Estrés: El acompañante secreto de la Navidad

A pesar de reconocer que la Navidad trae consigo emociones o sentimientos positivos, esta festividad a menudo también conlleva estrés. Desde la preparación de comidas elaboradas hasta la presión por hacer las compras decembrinas y la adecuación de nuestros hogares, este período puede ser abrumador. Sin embargo, hay formas de manejarlo como hacer ejercicio, descansar bien, planificar con anticipación y practicar técnicas de relajación que pueden aliviar la presión.

Altibajos emocionales: el efecto en nuestro estado anímico

La Navidad puede ser una montaña rusa emocional. Mientras algunos disfrutan de gran alegría en las reuniones y obsequios, otros pueden enfrentar una tristeza inexplicable. Este fenómeno, similar al trastorno afectivo estacional (TAE), puede desencadenar síntomas depresivos.

El trastorno afectivo estacional (TAE) es un tipo de trastorno del estado de ánimo que está vinculado a los cambios estacionales, principalmente a la llegada del otoño y el invierno. Se caracteriza por la aparición de síntomas depresivos específicos durante ciertas estaciones del año, generalmente durante los meses de clima más frío y con menos luz solar.

Se cree que el trastorno afectivo estacional está relacionado con los cambios en la exposición a la luz solar, lo que puede afectar los niveles de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor asociado con el estado de ánimo.

Las interacciones sociales durante estas festividades son cruciales para nuestra salud mental. Las reuniones con seres queridos no solo fortalecen nuestras conexiones, sino que también mejoran nuestras reservas cognitivas, actuando como una especie de escudo contra enfermedades como el Alzheimer.

Sobrealimentación en Navidad: efectos secundarios

La sobrealimentación durante la temporada navideña puede tener varios efectos en el cerebro, ya que el consumo excesivo de alimentos, especialmente aquellos ricos en grasas y azúcares, puede impactar en diversas áreas neurobiológicas y procesos cognitivos.

Algunos de los efectos que la sobrealimentación navideña puede tener en el cerebro son:

1. Respuesta del sistema de recompensa

Los alimentos ricos en grasas y azúcares desencadenan una respuesta en el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina, el neurotransmisor relacionado con la sensación de placer y recompensa. Esto puede generar una sensación momentánea de bienestar y satisfacción, lo que lleva a un deseo de consumir más de estos alimentos.

2. Impacto en la química cerebral

La sobrealimentación, especialmente de alimentos con alto contenido de azúcar, puede alterar la química cerebral. El exceso de azúcar puede afectar negativamente la función cognitiva, ralentizando la memoria y la capacidad de atención a corto plazo.

3. Inflamación y estrés oxidativo

El consumo excesivo de comidas ricas en grasas y azúcares puede desencadenar procesos inflamatorios en el cuerpo, lo que también puede afectar el cerebro. La inflamación crónica está relacionada con problemas de salud mental y puede contribuir a trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad.

4. Cambios en la microbiota intestinal

Los hábitos alimenticios navideños pueden afectar la microbiota intestinal. Los alimentos ricos en azúcar y grasas pueden alterar el equilibrio de las bacterias intestinales, lo que a su vez puede tener efectos en la función cerebral y el estado de ánimo.

5. Riesgo de trastornos cerebrales a largo plazo

La sobrealimentación crónica, especialmente cuando se convierte en un patrón continuo durante la temporada navideña y más allá, puede contribuir a un mayor riesgo de trastornos cerebrales a largo plazo, como la enfermedad de Alzheimer y otras formas de deterioro cognitivo.

La clave para disfrutar al máximo esta Navidad es evitar excesos durante las festividades. En su lugar, es recomendable tomar acciones que nos brinden paz y disfrutar de actividades que sean positivas para nuestra salud mental.





Bibliografía




Salu2 y bendiciones,
Atte, Angel Paz
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